Recorriendo la bohemia ciudad de Lisboa en dos días

Continúo narrando mi viaje a Portugal del año 2006. Después de pasar unos días de ensueño en el Algarve de Portugal, cogimos un autobús rumbo a Lisboa. La capital lusa es una ciudad bohemia, llena de encanto y romanticismo, con mucho que ofrecer. Yo ya había estado en el año 98 cuando tuvo lugar la famosa Exposición Universal (que por cierto, es la única que he ido en toda mi vida). En aquel entonces nos concentramos más en ver la exposición que la ciudad de Lisboa. Recuerdo que sólo el último día nos llevaron a ver la ciudad, pero aquello me supo a poco y sabía que algún día volvería. Eso sí, lo poco que vi me gustó bastante. Esta vez tendríamos dos días completos así que iba a poder ver más.

Lisboa, situada en la desembocadura del río Tajo, es la capital y la ciudad más grande de Portugal. Tiene lugares emblemáticos como la preciosa torre de Belem, el monumento a los descubrimientos y el monasterio de los Jerónimos. También está la céntrica plaza del Comercio, la más importante de Lisboa, lugar ideal para empezar a recorrerla. Y otra plaza muy animada es la de Rossio, que cuenta con muchos bares y restaurantes. Los alrededores de Lisboa bien merecen una visita como Sintra y Cascais. Nosotros visitamos tanto sitios en la ciudad como en los alrededores, como os relataré a continuación.

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Dos días en Toulouse y el Canal du Midi

Nuestro viaje a Francia en 2007 comenzó en la preciosa ciudad de Toulouse, no muy lejos de la frontera con nuestro país. El vuelo salió de España a las 16:30 del 4 de agosto después de mucho estrés con los preparativos porque estuve trabajando hasta tarde el día anterior. Este era el comienzo de un viaje de tres semanas que nos llevaría principalmente a la Bretaña, aunque de camino íbamos a visitar Burdeos y Poitiers. Estaba muy ilusionada no sólo porque la Bretaña había sido uno de mis objetivos viajeros durante mucho tiempo, sino porque también iba a tener muchas oportunidades de practicar francés después de haber terminado el segundo curso en la Escuela Oficial de Idiomas.

Toulouse es la cuarta ciudad más grande de Francia en población. Está en el suroeste del país, entre el Mediterráneo y el Atlántico, a tan sólo 90 km de los Pirineos españoles. Es la capital del Alto Garona y de la provincia de Languedoc. Se la conoce como la Ciudad Rosa por el color dominante en los edificios antiguos. Está considerada como ciudad del Arte y la Historia por el gobierno francés por su abundante patrimonio arquitectónico que se encuentra principalmente en el casco histórico. Son muchos los edificios y monumentos para visitar aunque nosotras no íbamos a tener tiempo para verlo todo. Otro de sus atractivos es el canal du Midi, una vía navegable que une el río Garona en Tolouse con el mar Mediterráneo.

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Malta: Destino ideal para una escapada en el Mediterráneo

Malta es una isla en el corazón del Mar Mediterráneo, con preciosas playas y un gran patrimonio cultural. Además, son muchas las posibilidades que Malta ofrece para el turismo, tanto actividades de aire libre como excursiones a pueblos con encanto. Su clima es templado lo que lo convierte en un destino para todo el año y es fácilmente accesible desde cualquier lugar de Europa. Además, su gastronomía, fiestas y tradiciones hacen de Malta un lugar muy atractivo.

En realidad la isla es parte de la República de Malta, un archipiélago formado por tres islas que limitan al sur con Sicilia y al norte con Libia. Las otras dos islas son Gozo y Comino, más verdes y más rurales que la isla de Malta, y con muchas posibilidades para el ecoturismo. La capital de la república es La Valeta, una ciudad histórica con preciosas calles y edificios barrocos. Tiene una fortaleza, un castillo, varias catedrales y museos. Pero hay muchos más lugares para visitar en este precioso país. Te los desvelamos en este post.

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Visitando ciudades legendarias de Turquía: Troya, Pérgamo y Éfeso

Con este post continúo mi relato de nuestro gran viaje en Turquía en el año 2009, un viaje que combinó ruinas históricas, con impresionantes parajes naturales, playas de ensueño y multitud de monumentos impresionantes. Nuestra aventura comenzó y terminó en Estambul, preciosa ciudad entre dos mares y entre dos continentes, una joya de la que ya tuve ocasión de hablar en mi primer post de este viaje. En este relato voy a hablar de las visitas a las ruinas de tres ciudades legendarias de Turquía: Troya, Pérgamo y Éfeso.

Turquía cuenta con una riqueza histórica incomparable y prueba de ello son las muchas ruinas de ciudades legendarias que han dejado grandes civilizaciones de la humanidad. Estas ruinas son vestigios que han permanecido durante siglos como testigo silencioso de estos poderosos imperios en su paso por estas tierras. No es de extrañar que recorriendo estos lugares uno se sienta como en un gran museo al aire libre, una oportunidad para recordar muchas de las cosas que aprendimos en las clases de historia. Esto unido a la belleza natural de Turquía, lo convierten en un país con mucho que ofrecer como destino turístico.

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Escapada en el Algarve de Portugal

Nuestro viaje en Portugal comenzó en el Algarve, región del sur de Portugal famosa por sus playas y litorales rocosos. De aquí partieron grandes descubridores portugueses en el siglo XV en busca de un nuevo mundo. Sin embargo, no hace falta irse a lejanos paraísos cuando aquí mismo hay uno tan espectacular para disfrutar. Las playas del Algarve son de fina arena blanca y sus aguas de un intenso tono azul invitan a bañarse en ellas. Para los que prefieran un poco más de actividad y no estar sólo en la playa, hay varios senderos que recorren la costa con impresionantes vistas panorámicas. Por último, se pueden visitar varios de sus pueblos con arquitectura tradicional y vestigios del pasado árabe. El patrimonio cultural y gastronómico de esta zona de Portugal tampoco tiene desperdicio. Espero que a través de nuestro viaje sea capaz de dároslo a conocer un poco más.

Viajamos allí desde Sevilla, donde habíamos pasado dos días antes de adentrarnos en tierras portuguesas. Fue una buena forma de dividir nuestro viaje, de lo contrario habría sido demasiado largo desde Salamanca, donde vivía entonces. En Sevilla cogimos un autobús a Faro, un viaje que no nos llevó mucho tiempo, creo que unas 3 horas. Hacía un día estupendo de primavera y el sol brillaba con intensidad. El camino hasta Faro fue agradable y nuestra emoción iba en aumento al cruzar la frontera. Ya estábamos en el país vecino, dispuestos a explorar todo lo que tenía que ofrecernos.

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