Irlanda 2003

Segunda parte: Asentándome en Cork (05/06- 01/10/2003)

Mi regreso a Cork fue un largo viaje nocturno vía Londres con cambios de aeropuerto incluidos. Cogí el avión en Madrid a las 22:00 y llegué a Londres Luton a las once y pico. Entonces cogí un autobús a la estación de Victoria y allí esperé una hora al autobús que me llevaría al aeropuerto de Stanted, donde cogería el segundo vuelo. En la estación de Victoria lo pasé un poco mal porque estaba cerrada y tenía que esperar fuera, de donde salían los autobuses, con unas pocas personas más que estaban allí. Vinieron unos borrachos y empezaron a pedir dinero a la gente. Cuando no se lo daban, ellos se enfadaban y empezaban a gritar. Menos mal que por alguna razón yo les caí bien y nos se enfadaron conmigo cuando les dije que no podía darles dinero. Me preguntaron de donde era y les dije que era española pero que ahora me iba a Cork a buscar trabajo. Me desearon suerte y se marcharon.

Después de dos horas en la estación de Victoria, llegó el autobús que me llevó al aeropuerto de Stanted. Allí todavía tenía tres horas de espera hasta que saliera mi vuelo a Cork. Cuando llegué a mi destino, el tiempo era frío y ventoso. Cogí el autobús y al bajarme un chico español me preguntó por una calle que no sabía dónde estaba. Parecía un poco perdido, quizás acabara de llegar, pero no hablé mucho con él porque estaba muy cansada.

A las 10 de la mañana llegué a mi nueva casa, en la calle Dunbar. La compañera que conocía antes de marcharme, Liz, abrió la puerta y me dio la bienvenida. Ella se fue a trabajar y yo me puse a limpiar la habitación antes de instalarme. Luego tuve que ir a mi antigua casa a por algunas cosas que se quedaron allí. Cuando volví a mi nueva casa me pilló la lluvia por el camino y llegué empapada. Por la noche tenía que trabajar en el AnBrog. Vaya día de no parar, y después de la nochecita de viaje que tuve y en la que apenas pude dormir.

Pero no había tiempo para descansar. Al día siguiente me dediqué a buscar trabajo, sobre todo me centré en los “call centres” donde eché el curriculum de nuevo. Después de unos días, por fin me llamaron de uno de ellos para hacer la entrevista. La entrevista no la pasé porque no volvieron a llamarme. Se me ocurrió pasar por el departamento de zoología de la Universidad de Cork. Allí solía haber anuncios de prácticas y trabajos. Vi un anuncio de unas “summer bursaries” (son como prácticas remuneradas para el verano) y decidí aplicar. No contaba mucho con lograrlo porque no era estudiante de aquella universidad y ya había pasado el plazo, pero nada se pierde por intentarlo.

También eché curriculums en varias ETTs que ofrecían trabajo de camarera para días sueltos y me llamaron algunos días. Un día tuve una buenísima noticia: me llamó una chica que estaba haciendo el doctorado en el departamento de zoología y me dijo que podía ir con ella para ayudarla en su trabajo de campo. Me habían concedido la “summer bursary” y me pagarían 500€ al mes por trabajar sólo dos o tres días a la semana. Esto junto con el AnBrog y los trabajos ocasionales de camarera, me daba de sobra para vivir. Así que por fin pude relajarme y empezar a disfrutar más de Cork.

Conocí a mis otras compañeras de casa aunque casi nunca las veía. Sólo una de ellas era limpia y ordenada, las otras no. Se dejaban los cacharros sucios durante días y nunca limpiaban. Un día vi un ratón en la cocina y no me extrañaba porque la casa estaba muy sucia. Aunque hablamos con las dos que no limpiaban de la situación, ellas no hicieron mucho por cambiar su actitud.

Un sábado fui de excursión con el grupo de senderismo de Cork a unas montañas cerca de Waterford (Knockshanahullion, Knockmealdown). Era una excursión para principiantes y había mucha gente nueva. Casi todos eran irlandeses pero también había una australiana y un austriaco. Hablé con mucha gente y todos eran muy simpáticos. El austriaco se llamaba Peter y había pasado 9 meses en Nicaragua, así que hablaba bien español. Me preguntó si quería ir a Kinsale con él al día siguiente pero yo tenía una cita por la mañana con la chica del doctorado para hablar del trabajo que iba a empezar con ella, así que no sabía si me daría tiempo. Kinsale es un pueblo costero del sur del condado de Cork, a unos 25 km de la ciudad de Cork, y es un destino vacacional muy popular para irlandeses y extranjeros.

La cita era a las 2 de la tarde y había un autobús a Kinsale a las 3. Decidí que iría si me daba tiempo coger el autobús. La verdad que hacía un día estupendo, y para una vez que hacía bueno, quería aprovecharlo. Cuando salí del departamento de zoología eran ya las 3, pero decidí intentar coger el autobús. Tuve suerte porque había tanta gente, que tuvieron que poner un segundo autobús y este sí lo cogí. Cuando llegué a Kinsale me encontré a Peter con una chica española en un parque. Me acerqué a saludarles y Peter me presentó a la chica que se llamaba Merce. Me contó que trabajaba en McDonald y lo pasaba muy mal porque no le gustaba nada. Yo le conté que antes también trabajaba allí pero afortunadamente ya no más. Estuvimos caminando por el pueblo y terminamos en la playa. De regreso a Cork, les invité a cenar en mi casa. Quedé con ellos muchas más veces y acabaron siendo unos de mis mejores amigos de Cork.

Con mis amigos Merce y Peter en Kinsale

En el AnBrog pude conocer mucha gente y hacer amigos, eso era lo mejor de aquel trabajo. A veces Peter y Merce venían un rato a hacerme compañía. Un día conocimos al chico español que me preguntó cuando llegué a Cork después de mis vacaciones en España. Era muy simpático y acabó siendo amigo nuestro también.

Antes de empezar el trabajo del departamento de zoología, me fui una semana a un campo de trabajo en el Parque Nacional de Killarney. Fue justo la última semana de junio. Antes de eso hice un par de excursiones más en el condado de Kerry, donde está este parque. A continuación doy más detalles de ello.

Condado de Kerry

Kerry es un precioso condado del suroeste de Irlanda, situado junto al condado de Cork. Por su cercanía a Cork, aproveché para hacer algunas incursiones en este condado y conocer más su belleza natural. Entre los lugares que visité, están los siguientes:

Ring of Kerry
Un día me apunté con Merce a un tour organizado para hacer este famoso circuito que cubre 170 km de carretera, formando un círculo que comienza en Killarney, flanqueando la península de Iveragh. Pasa por Kenmare, Sneem, Waterville, Cahersiveen y Killorglin, antes de volver a Killarney nuevamente desde el sur, y bordeando los Lagos de Killarney y el Parque Nacional de Killarney. Destaca el mirador de Ladies View, desde donde se disfrutan unas vistas estupendas de los lagos. De nuevo siento no tener fotos en papel, las tengo en diapositiva.
En este mapa podéis ver el recorrido.
Subida al pico Carrountuohil
Resulta que justo el día que tenía que viajar a Killarney para ir al campo de trabajo, había una excursión del grupo de senderismo de Cork que iba a ser cerca de allí. Iban a subir el pico más alto de Irlanda, el Carrountuohil, que pertenece a la cadena montañosa de Macgillycuddy’s Reeks. Les pregunté si podrían acercarme después de la excursión al parque nacional para incorporarme a mi campo de trabajo. Me dijeron que sí y entonces me apunté a la excursión. La noche antes tenía que trabajar en el AnBrog, así que sólo dormí cuatro horas antes de irme de excursión. Vaya palizas que me metía, pensaréis; sí, la verdad que por entonces, con tal de aprovechar el tiempo al máximo y ver todo lo posible, hacía todo tipo de esfuerzos.

No me preocupaba mucho ir sin descansar lo suficiente porque pensé que la subida sería fácil, como el Ben Nevis (pico más alto de Escocia). Al fin y al cabo este piquillo sólo tenía 1038 m, que comparado con nuestro Peñalara en Madrid, no es nada. Craso error por mi parte, de piquillo facilín de subir no tenía nada, y lo cierto es que lo pasé un poco mal. Menos mal que vino Peter también porque el resto de la gente eran los hombres más veteranos y montañeros del grupo. Esta vez éramos pocos y no había gente nueva aparte de nosotros. Vaya, digamos que pasé de una excursión de nivel iniciación a la más difícil, y ahora os contaré por qué.

Yo no sé si es que estos montañeros querían subir por lo más difícil o si es que no había otro camino para llegar a la cumbre. El camino no era fácil y a menudo teníamos que trepar con pies y manos. Encima estos montañeros llevaban un ritmo que no había quién siguiera; menos mal que Peter se quedaba esperándome para ayudarme si hacía falta. En la ruta salimos de Gronan’s Yard, fuimos Hag’s Glen, de ahí a Bone, luego a O’Shea Gully y bajamos por Hag’s Glen. Tardamos 7 horas en total y acabé machacada. Por si fuera poco, había que cruzar un río al principio y al final, y no era nada fácil porque las piedras estaban muy separadas y había que saltar. Me caí al río a la vuelta (no es la primera vez que me pasa, je, je, en Escocia me caí en otro río) así que se me mojaron los pantalones y botas completamente. Nos metimos en el coche y el que conducía me llevó hasta la entrada del parque nacional. Menos mal que me dejaron allí mismo porque estaba para los arrastres.

Parque Nacional de Killarney
Cuando encontré el albergue de los voluntarios (tuve una caminata más larga de lo esperado para llegar hasta allí), entré y me encontré a algunos en la cocina. Habían estado llegando a lo largo del día de hoy y yo fui de las últimas en llegar. Yo no estaba como para socializarme en aquel momento, pues estaba sucia, sudada y empapada después del senderismo con caída al río incluida. Me fui a duchar y luego ya pude bajar a cenar y hablar con la gente en mejores condiciones. Después de la cena nos dieron una charla introductoria sobre el campo de trabajo y yo luchaba por no quedarme dormida; ya no podía más de sueño que tenía.

Este parque nacional está situado junto a la localidad de Killarney y fue el primero establecido en Irlanda, creado cuando la casa Muckross fue donada al estado irlandés en 1932. El parque ha sido desde entonces expandido sustancialmente y engloba más de 102,89 km2 de superficie. Cuenta con el más extenso bosque nativo restante en Irlanda. El parque tiene un alto valor ecológico por su calidad, diversidad, y su extensión de muchos de sus habitats y la gran variedad de especies que contienen. El parque fue designado una Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO en 1981.

Al día siguiente, después de haber dormido y recuperado fuerzas, estaba muy animada para empezar el trabajo. Cada día teníamos que coger un autobús que nos dejaba en el lago y después cruzarlo en una lancha para llegar al área de trabajo. Estuvimos trabajando los primeros días en Kingsboro Wood y los dos últimos en Lower Doogary Wood. El trabajo consistía en arrancar los rododendros que nos encontráramos porque estas plantas, que no eran de aquí, eran invasivas y se estaban cargando al bosque autóctono de la zona (robledal). Las condiciones del terreno no eran muy buenas; el suelo estaba a menudo encharcado y no se veía por la hierba tan alta que crecía allí. Había que caminar con cuidado para no hundirse y había muchas plantas pinchudas por todas partes.


Un día a la semana un grupo de voluntarios se quedaba en el albergue para cocinar. Yo tuve la suerte de quedarme el único día que estuvo lloviendo. Otra de las chicas que se quedó era coreana, así que hicimos una mezcla de comidas de nuestros respectivos países. Ella cocinó arroz estilo coreano y yo tortilla española, y de postre alguien hizo una tarta de chocolate. Aquello me recordó al campo de trabajo del Lake District (en mi entrada de Gran Bretaña 2001) donde me tocó cocinar con una china y también hicimos tortilla y arroz.

Los voluntarios que estaban en este campo de trabajo eran encantadores, igual que los de aquel del Lake District. Eso sí, había más variedad de nacionalidades: irlandeses, alemanes, franceses, una americana, una neozelandesa, un italiano, una austriaca, una coreana y dos españolas más aparte de mí. Una de ellas era de Madrid también.

Aparte de trabajar, también hicimos otras cosas como visitar el bosque de tejos más grande de Europa que estaba allí mismo (Reenadina Wood), o un recorrido en jeep con los guardas del parque para ver ciervos rojos (tenían un proyecto de recuperación de esta especie ya que aquí era el único sitio del país donde estaban). Lo mejor fue la excursión que hicimos en nuestro día libre: cruzamos el lago grande en barca y después caminamos hasta el “Gap of Dunloe”, una de las rutas más famosas del parque. Es un estrecho paso de montaña entre Macgillycuddy’s Reeks (oeste) y Purple Mountain (este), con 11 km de norte a sur. Incluye cinco lagos que están conectados por el río Loe. Entre los dos primeros lagos hay un antiguo puente de piedra llamado ‘Wishing Bridge’, del que dicen que se conceden los deseos que pidas cuando estás sobre él. En el camino de vuelta paramos en una casita donde nos dieron té con deliciosos “scones” (bollo típico con pasas).

No olvidaré cuando me bañé en el lago Killarney con sus aguas congeladas; no aguanté mucho dentro pero no podía irme sin hacerlo. Tampoco olvidaré los paseos que di en el bosque en solitario algunas tardes al volver del trabajo. La última noche salimos de juerga al pueblo de Killarney y daba la casualidad que era el “summerfest”, así que había conciertos y mucha fiesta por ahí. Fue una buena forma de acabar la semana y el campo de trabajo.

Mis trabajos de biología en Irlanda

Después del campo de trabajo, empecé mi trabajo con la chica del doctorado del departamento de zoología. Se llamaba Cathy y estaba haciendo un proyecto de investigación con el “song trush”, zorzal es español (una especie de tordo). Trabajamos en los jardines de Fota, que es una especie de zoológico que aquí llaman “wildlife park”. Con la excusa de trabajar allí, pude verlo gratis. Otros días fuimos a la zona de Millstreet, donde hay una reserva o “country park”. Allí vivían los padres de Cathy que tenían una granja con muchas ovejas. Un día me llevó allí y estuvimos comiendo con su madre. Me encantó la granja y su madre me acogió muy bien.

Ahora estaba contenta, esta eran la clase de cosas que quería vivir en Irlanda. Conocer su naturaleza y estar con la gente del país. Sin embargo, veía difícil poder asentarme allí indefinidamente. Según me dijo Cathy no es nada fácil encontrar trabajo de medio ambiente en Irlanda, ni siquiera para los irlandeses. Hasta ahora no había conseguido buenos trabajos, excepto este del departamento de zoología que era temporal. Así que tomé la decisión de irme a Sudamérica el año que viene y cumplir ese anhelado sueño. Encontré un proyecto llamado Fauna Forever en internet, que reclutaba voluntarios para hacer un estudio del impacto del ecoturismo en la fauna de la reserva de Tambopata, en plena Amazonía peruana. Me enamoré del proyecto a pesar de que había que pagar 3000€ por participar, y entonces empecé a hacer lo que aquí llaman “fundraising”, que consiste en organizar actividades para recaudar fondos. En España esto no lo hace casi nadie, pero en los países anglosajones es muy común, así que me animé a intentarlo.

Cuando terminé de ayudar a Cathy en su proyecto, me puse a ayudar a otra estudiante de doctorado en el suyo. Se llamaba Una y también era irlandesa. Esta estaba estudiando el hábitat del “dipper” que en español es mirlo de agua. Me hizo mucha ilusión ayudar en este proyecto ya que me gustaba mucho este pajarillo que en España había visto sólo un par de veces (no hay muchos y son difíciles de ver). Los mirlos de agua viven cerca de los ríos, que es donde consiguen su alimento, y sólo aparecen en ríos que están muy limpios. Para este proyecto, teníamos que recorrer muchos tramos del río Lee, el que pasa por Cork; incluso nos teníamos que meter dentro con unas botas de goma muy altas que nos cubrían hasta el muslo (las típicas que llevan los pescadores). Tuve oportunidad de ver sitios preciosos del río, lugares donde no había rastro del ser humano y que aún estaban en muy buenas condiciones.

Cuando terminé este trabajo yo quería seguir vinculada de algún modo con el departamento de zoología, aunque fuera ayudando como voluntaria en otro proyecto. Me venía bien para no perder el contacto con mis estudios y conseguir más experiencia para mejorar el curriculum. Estuve ayudando unos días a Karen, otra estudiante de doctorado irlandesa, a extraer de un montón de muestras de suelo de bosque los arácnidos y escarabajos que hubiese. Después me presentaron a Sally, una australiana que estaba haciendo el doctorado en el departamento de ambientales, y a Guy, un inglés que dirigía el proyecto en el que ella trabajaba. Ese proyecto era de ecosistemas acuáticos y hacían casi todos los trabajos de campo en el condado de Mayo. Estuve algunos días ayudándoles en el laboratorio, extrayendo de las muestras de agua distintos invertebrados que poníamos en tubos y clasificábamos. Me dijeron que un día podía ir con ellos a Mayo para los trabajos de campo, pero cuando me avisaron, me había salido un nuevo trabajo y no pude ir.

Galway y las Islas de Arán

A finales de julio hice una escapada de cuatro días a Galway aprovechando que era el festival allí. Me fui yo sola pero conocí gente y al final lo pasé muy bien. En Galway caminé por la ciudad que ya conocía porque nos llevaron allí de visita la otra vez que estuve en Irlanda. La verdad que me encantaba, hasta estuve pensando en dejar Cork y mudarme allí, aunque por otro lado me daba pereza empezar de nuevo.

Galway está en la costa oeste de la isla, y es la capital del condado que lleva el mismo nombre. El río Corrib atraviesa la ciudad. Se fundó en el S. XIII y su nombre tiene origen celta. Es una ciudad con mucha afluencia de estudiantes y trabajadores extranjeros, y con mucho movimiento cultural. Como lugares de interés histórico-cultural destacan: la catedral católica de Nuestra Señora de la Asunción y San Nicolás, el castillo de los Lynch, St. Nicholas Church, Bridge Mills (el molino del puente), la universidad, etc. Debo reconocer que se trata de una de mis ciudades favoritas de toda Europa, pequeña pero bonita e interesante.

Por la noche salí sola a los pubs y conocí a unas chicas españolas que vivían en Galway. Con ellas fui al famoso pub llamado”The Kings Head” y allí conocí a unos italianos que también se alojaban en mi albergue. Me pidieron el teléfono y me dijeron que cuando fueran a Cork me avisarían para quedar conmigo.

En el fin de semana me fui a las Islas de Arán, un grupo de tres islas situadas en la desembocadura de la Bahía de Galway. La mayor de las islas se llama Inishmore, la mediana se llama Inishmaan, y la menor, situada al este, Inisheer. Estuve en la isla de Inishmore donde había reservado plaza en un albergue. Esta isla tiene una extensión de 31 km2 y una población de 831 habitantes.

Tuve que coger un barco para ir allí y después un autobús para ir al albergue. Allí conocí a una japonesa y un americano que también viajaban solos. Se llamaban Atsuko y Paul, y decidimos pasar el día juntos recorriendo la isla. Alquilamos unas bicis y tuvimos suerte de tener un tiempo estupendo durante toda la excursión. Los paisajes eran impresionantes y disfrutamos muchísimo la belleza de la isla.

Visitamos la fortaleza de Dún Aengus que es el fuerte más famoso de los muchos que se encuentran en las Islas de Arán. Está situado en la cima de un acantilado de 100 m de altura. Es un importante yacimiento arqueológico de la Edad de Bronce. El fuerte consta de cuatro gruesos muros concéntricos de piedra seca que llegan a alcanzar cuatro metros de espesor en algunas zonas. Esta foto es una vista aérea que he cogido de internet.

Por la noche fuimos a ver un espectáculo de música y danza irlandesa que fue impresionate, estilo “River Dance”, y por sólo 10€ la entrada. Al final del día me sentía como si estuviera de vacaciones con dos amigos de toda la vida; es lo que tiene viajar sola, te abres más a la gente y puedes llegar a hacer buenos amigos. Al día siguiente cogí el barco con Atsuko, yo volvía a Galway pero ella iba a otra isla, así que nos despedimos allí. Con Atsuko mantuve el contacto durante un buen tiempo y sólo lo perdí porque cambió de email y olvidé reemplazarlo por el antiguo.

Un nuevo trabajo en Cork

A finales de agosto me ofrecieron un trabajo en los almacenes de ropa Penneys, que son famosos por sus buenos precios y gran variedad. Era la segunda vez que hacía una entrevista allí y esta vez tuve suerte y me cogieron. Me vino bien porque empecé al poco tiempo de acabar con el trabajo de la universidad. Los almacenes eran muy grandes, con dos plantas y mucha gente trabajando. Empecé en la sección de ropa interior y luego me pasaron a la de los pijamas. Básicamente tenía que doblar y ordenar la ropa y atender a los clientes que me hacían preguntas.

Con mi amiga Colleen en su tienda Andean Spirit

Mi proceso de fundraising seguía adelante y no paraba de organizar más y más cosas para conseguir el dinero. Entre otras cosas, organicé una rifa y conseguí la mayoría de los  premios preguntando en tiendas que me donaban algunos de ellos. Dejaba huchitas en algunas tiendas para que la gente me dejara un donativo y la verdad que recogí bastante. Con los dueños de algunas tiendas hice migas, como con  Colleen, de la tienda de productos de Sudamérica Andean Spirit, una australiana de padre irlandés afincada en Cork. Ella estuvo nueve meses viajando por Sudamérica y me contó muchas cosas de los países que visitó.

También me apunté a un maratón de mujeres, y por participar muchas tiendas y particulares me daban donativos. En fin, la verdad que me moví mucho y conocí mucha gente interesante en el proceso.

Una amiga alemana que estuvo en el campo de trabajo de Killarney conmigo, vino a visitarme unos días y decidí llevarla a ver el pueblo de Cobh, que aún no conocía. Cobh es un pueblo portuario situado en el sur del condado de Cork. Fue el punto de partida de millones de irlandeses que emigraron a Norteamérica entre 1848 y 1950. El 11 de abril de 1912 fue el puerto final del famoso Titanic antes de aventurarse en aguas del Atlántico. Paseamos por el pueblo y el puerto, y visitamos la catedral de St. Colman, con su alta torre que sobresale por encima de todos los edificios.


También a finales de agosto conocí a un irlandés mientras trabajaba en el AnBrog y empecé a salir con él, primero como amigos y luego como algo más. Se llamaba Martin y era profesor de inglés. Había estado un año en Grecia enseñando y justo ese verano había vuelto a Irlanda. Tenía idea de volver a Grecia en enero para trabajar medio año más. También había vivido en Francia y Holanda. Así que por lo menos teníamos en común que nos gustaba viajar y vivir en el extranjero.

A finales de septiembre, yo me fui a hacer un viaje por Irlanda del Norte y él se fue a España a hacer el Camino de Santiago con su hermano. Durante un mes no le iba a ver porque iba a hacer el Camino entero. Yo sólo me iba unos días a Irlanda del Norte porque tenía que trabajar y además ahora estaba muy ocupada con el mi “fundraising”. Todavía me quedaba mucho para conseguir los 3000€ que necesitaba para el proyecto de Perú y tenía que seguir haciendo cosas para conseguirlo.

Irlanda del Norte

Me apunté a uno de esos tours para mochileros, parecido al de MacBackpackers de Escocia. Esta vez era un tour de cuatro días y estaría con el mismo grupo y mismo guía todo el tiempo. Tuve que coger un autobús a Galway ya que el tour empezaba allí. En el grupo me encontré con canadienses, australianas y una alemana, además del guía irlandés.

Mapa del viaje de Irlanda del Norte

Primero teníamos que cruzar Connemara para ir a Westport. Por el camino paramos subir a la montaña de St. Patrick (Croagh Patrick), que está en el condado de Mayo. Es una montaña de 764 m de altura y un centro de peregrinaje incluso anterior a la época cristiana. St. Patrick ayunó durante 40 días en la cima de aquella montaña y construyó una iglesia allí. Dice la leyenda que tras el ayuno expulsó a todas las serpientes de la isla. Hay una pequeña capilla y una placa conmemorativa en la cima de la montaña.

Luego pasamos por el único fiordo que hay en Irlanda, Killary Harbour, en pleno corazón del condado de Connemara. Tiene 16 km de longitud y 45 m de profundidad en el centro. Constituye una frontera natural entre los condados de Galway y Mayo. También visitamos el pueblo de Leenane que está al principio del fiordo. En Westport (condado de Mayo) pasamos la primera noche y fuimos a un pub con música tradicional. No vimos mucho de este pueblo porque ya era tarde cuando llegamos.

Al día siguiente dejamos el condado de Mayo para adentrarnos en el de Sligo donde hicimos una parada para subir a Hillside Tomb of Queen Maeve que está en la cima de Knocknarea donde hay vistas panorámicas de la Bahía de Sligo y la costa de Donegal. El guía nos contó la larga leyenda de la reina Maeve y nos dijo que cogiéramos una piedra por el camino y la lanzáramos al llegar a la cumbre para pedir un deseo.

Seguimos nuestro viaje en autobús hasta la base de Benbulben, una formación rocosa de Sligo, parte de las montañas de Dartry.  Hay muchas leyendas celtas asociadas a este lugar. También fue muy mencionado en los poemas del famoso poeta irlandés W.B.Yeasts; de hecho se conoce a este lugar como “Yeats country” ya que fue una importante inspiración para su obra. Los restos de Yeast descansan en el cementerio de la iglesia de Drumcliffe, muy cerca de allí.

Por último paramos en Grianan of Aileach, un conjunto de monumentos históricos situados en la cima de la colina de Grianan de 244 m de altura, en el condado de Donegal. La estructura principal es una fortaleza circular construida por los Uí Néill en los sigos VI o VII, en los inicios de la era cristiana en Irlanda. Desde allí arriba hay unas estupendas vistas de los lagos Lough Foyle y Lough Swilly. Continuamos nuestro camino hasta llegar a Derry, donde pasamos la noche. Allí fuimos a cenar a uno de los mejores pubs de música tradicional.

Derry o Londonderry es una ciudad de Irlanda del Norte (ahora ya no estábamos en la República de Irlanda, sino en Reino Unido, aunque seguíamos en la misma isla). La parte antigua de la ciudad se extiende en el margen oeste del río Foyle, pero la ciudad actualmente ocupa ambos lados del curso fluvial, estando éstos comunicados por tres puentes. La población está en torno a 108.000 habitantes, siendo la segunda ciudad más poblada de Irlanda del norte y la cuarta de la isla.


Al día siguiente hicimos una visita guiada donde aprendimos más sobre la historia de la ciudad, especialmente sobre el conflicto entre protestantes y católicos. Entre el 12 y 14 de agosto de 1969 tuvo lugar la Batalla del Bogside, unos disturbios que se produjeron en el barrio de Bogside de Derry, entre residentes del barrio católico y la policía (la Royal Ulster Constabulary, RUC). Aquello dio lugar a una serie de desórdenes sociales que culminaron con la creación de un área autoproclamada autónoma (el “Free Derry”), que permaneció bajo dominio de los nacionalistas irlandeses hasta 1972. También nos contaron lo que pasó en “Bloody Sunday” el 30 de enero de 1972 (hay una canción de U2 que habla sobre ello) en el que 13 hombres y niños, no armados, murieron en la ciudad a causa de los disparos de la fuerza paracaidista británica después de una manifestación en favor de los Derechos Civiles para los católicos del barrio de Bogside.

Caminamos por el centro, vimos el Guildhall (edificio donde los miembros del ayuntamiento se reunen y los murales con contenido político. La verdad que siempre me habían sentido muy identificada con los católicos irlandeses y su lucha por sus derechos y su independencia. Había visto varias películas sobre esta temática y desde entonces sabía que algún día quería visitar Irlanda del Norte. A mi me resulta increíble que a día de hoy la isla continúe separada y que los ingleses aún no hayan sido capaces de devolver esta parte a los irlandeses. Me encantaría poder llegar a ver el día en que Irlanda sea una y ya no exista más Irlanda del Norte.

Nuestro siguiente destino fue el Castillo de Dunluce, un castillo medieval en lo alto de un risco que mira al mar. Pertenece hoy al condado de Antrim y se puede acceder a él cruzando un puente que conecta este promontorio al continente. A su alrededor hay altos acantilados, teniendo una posición privilegiada. El Duque de Ulster, Richard de Burgh, lo mandó construir en 1200, pero para 1500 ya estaba en manos de la familia MacQuilin.

Y por fin llegamos al famoso Giants Causeway (la Calzada del Gigante), uno de los lugares más emblemáticos y visitados de Irlanda del Norte. Se trata de un área que contiene unas 40.000 columnas de basalto provenientes del enfriamiento rápido de la lava en un cráter volcánico que ocurrió hace unos 60 millones de años. Se encuentra en la costa nororiental, unos 3 km al norte de Bushmills en el Condado de Antrim. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986, y Reserva Natural Nacional en 1987. Fue descubierta en 1693.

Cuenta la historia que había dos gigantes, uno de Irlanda (Finn) y otro de Escocia (Bennandoner), que se llevaban muy mal y continuamente se tiraban rocas. De tanto tirar rocas se formó un campo de piedras sobre el mar. El gigante escocés decidió pasar el camino de rocas y derrotar a su adversario. La mujer del gigante (Oonagh) irlandés vio cómo venía el gigante escocés, así que decidió vestir a su marido de bebé. Al llegar el escocés y ver que el bebé era tan grande, pensó que su padre sería el triple de grande, así que huyó pisando muy fuerte las rocas, que se hundieron en el mar para que el otro gigante no pudiera llegar a Escocia.

En Giants Causeway tuvimos algo más de dos horas para caminar entre los bloques volcánicos y los acantilados. Impresionante la belleza de la costa norte, tanto que decidí separarme del grupo para disfrutar en soledad de aquel magnífico paraje.

Después nos dirigimos en autobús a Ballycastle (pequeño pueblo del condado de Antrim) vía el puente colgante de Carrick-a Reah, donde de nuevo las vistas de la costa nos impresionaron. De allí fuimos a Belfast donde pasamos la última noche del tour. Nunca imaginé que fuera tan grande y con tanto aspecto de ciudad británica.

Belfast es la capital de Irlanda del Norte y de la provincia de Ulster, la ciudad más grande y la segunda de la isla después de Dublín. En el censo de 2001 la población del área urbana de Belfast era de 276.459 habitantes, mientras que 579.554 personas residían en la amplia zona metropolitana. Belfast también está localizada al oeste del Belfast Lough (ría de Belfast) y en la desembocadura de río Lagan lo que la convierte en una localización ideal para la industria de construcción naval (el Titanic se construyó allí en 1912). Belfast sufrió lo peor del Conflicto de Irlanda del Norte. No obstante, desde el Acuerdo de Viernes Santo en 1998, ha habido una mayor modernización en la ciudad.

El último día hicimos el tour del “black taxi” en Belfast y con él visitamos los barrios de católicos y protestantes con sus murales. Los taxistas guías eran muy simpáticos y nos contaron muchas curiosidades de la ciudad y del famoso conflicto. Aparte de eso no vimos más de Belfast pues teníamos que emprender rumbo a Dublín.

Paramos en el pueblo de Dundalk a comer, en la frontera con la República de Irlanda, pueblo de donde son el grupo Coors. Nuestra última parada antes de llegar a Dublín fue en el centro monástico Monasterboice, condado de Louth con una High Cross (cruz alta) del S. X, Muiredach’s, una de las más bonitas del país. Las “high crosses” son consideradas símbolos de la baja Edad Media irlandesa y hay muchas por todo el país. En esta cruz los monjes esculpieron la Biblia resumida para enseñar a los celtas el cristianismo. Hay una gran torre, la típica de los centros monásticos irlandeses, que los monjes utilizaron para esconderse durante la invasión de los vikingos.

Ya en Dublín tuve la oportunidad de caminar durante una hora antes de coger mi autobús a Cork. Llegué por la noche y al día siguiente me esperaba la vuelta al trabajo y una mudanza.

Para leer la tercera parte haz click en página 3.

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