Austria II: El Tirol (23-27/08/2002)

Después del viaje en Suiza, volvimos a Venecia para pasar la noche y al día siguiente cogimos el autobús de Busabout que nos llevaría a Austria, en concreto al bonito pueblo de St. Johann. No hubo mucha gente en este trayecto, no sé si era porque ya nos acercábamos al final del verano o porque menos gente coge el autobús en este tramo. En St. Johann nos bajamos unos pocos, la mayoría continuó en el autobús hasta Munich.

Nuestro alojamiento estaba en la parte de arriba de un pub australiano que había allí. Había tres apartamentos allí y a nosotras nos metieron en uno de ellos junto con una chica neozelandesa. Por la noche estuvimos en el pub tomando algo y había mucho ambiente joven. La verdad que estaba genial tener nuestro alojamiento justo encima, así podíamos irnos a dormir cuando quisiéramos sin problema. Conocimos a un chico australiano muy simpático que se llamaba Danny que viajaba con su novia y la hermana de ella. Estuvimos toda la noche con ellos tomando algo y también conocimos a algunos lugareños que se nos acercaron a hablar.


Al día siguiente decidimos hacer rafting. En el pub tenían convenio con una agencia y ellos se encargaron de reservarnos la actividad. Nos vinieron a buscar a las 12:15 para llevarnos al sitio del rafting. Allí nos encontramos con el monitor y dos personas más, un padre y su hijo. Era la primera vez que hacía rafting en mi vida, qué emocionante.

Nos dieron traje de neopreno, casco y chaleco salvavidas. Nos enseñaron a remar y nos dieron las indicaciones básicas de seguridad. Pero aquel río no era de aguas bravas como nosotras esperábamos, sino de aguas tranquilas, casi no había rápidos. Así que nos resultó un poco decepcionante. Bueno, para una primera toma de contacto está bien, ya habrá ocasión para hacer un rafting de verdad otra vez. Duró poco más de dos horas y la barca discurría por un cañón muy bonito. Paramos en un puente y vimos un camino que atravesaba un bosque y mucha gente caminaba por allí. Cuando terminamos el rafting me sorprendió que todo el mundo se cambiaba delante de los demás sin ningún pudor, quedándose totalmente desnudos. Nosotras fuimos las únicas que no lo hicimos y esperamos a cambiarnos en la oficina de la agencia. La verdad que en España somos más recatados para estas cosas mientras que en esta parte de Europa no lo son. En Alemania también pudimos comprobarlo.


Por la tarde estuvimos caminando por St. Johann, pueblo del Tirol, en el distrito de Kitzbühel. Está en un valle situado entre la cadena montañosa de Wilder Kaiser y la montaña Kitzbüheler Horn. Es muy famoso por su mercado y a nosotras nos pareció un pueblo de cuento, con casitas de colores muy coquetas, iglesias y una pintoresca plaza.

Por la noche fuimos a hacer la cena a casa de nuestros vecinos porque nosotras no teníamos cocina. Preparamos hasta calimocho y les invitamos. Luego bajamos al pub y estuvimos con más gente del Busabout que había por allí. También conocimos a algunos chicos de St. Johann. Con ellos nos fuimos a una discoteca cuando cerró el pub, pero no fue gran cosa y no tenía tanto ambiente.

Al día siguiente estábamos cansadas (si es que no se puede con tanta juerga) y sólo fuimos a caminar a un parque donde había un bosque. Había una montaña allí cerca que queríamos subir pero estábamos tan cansadas que al final no lo hicimos. Cuando volvíamos al pueblo empezó una tormenta. Por la noche fuimos al pub pero ya no había casi nadie. Los australianos ya se habían ido y sólo estuvimos con los austriacos, pero no nos quedamos mucho tiempo.

El último día que estuvimos en St. Johann, el 26 de agosto, decidimos alquilar unas bicis para hacer la ruta que lleva al lago Schwarzsee. Nos dieron un mapa y para allá que nos fuimos. Primero nos metimos por un carril bici que salía de St. Johann en dirección a Oberndorf. Llegar hasta dicho pueblo no fue difícil pero después encontrar el camino al lago fue lo complicado. Tuvimos que preguntar muchas veces, y la gente además de no estar muy segura, nos contestaba en alemán. Después de dar muchas vueltas y equivocarnos unas cuantas veces, conseguimos llegar al pueblo de Kitzbüheler. Allí preguntamos de nuevo y poco después llegamos al lago Schwarzsee que resultó ser una decepción. Era un lago convertido en una especie de piscina con un montón de gente bañándose. Después de descansar allí un rato, emprendimos el camino de vuelta que fue más relajado y no nos perdimos.

Al día siguiente dimos una última vuelta por St. Johan antes de volver al albergue. Por la tarde mi hermana cogió el autobús de Busabout para ir a Munich pero yo cogí el tren. Sólo me quedaban dos trayectos de mi pase y preferí reservarlos para el final del viaje. Aquella tarde llovió mucho.

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