Parque Nacional de Cairngorms y su fauna

En el mes de mayo tuve un viaje de dos días al Parque Nacional de Cairngorms (Cairngorms National Park) como parte de las prácticas finales del máster. Se trata de un espacio protegido en el nordeste de Escocia, declarado parque nacional en el 2003. Es además el segundo parque nacional declarado en Escocia, después del de Loch Lomond and the Trossachs (del cuál hablaré muy pronto en un próximo post). Comprende las montañas Cairngorms y se trata del parque nacional más grande de las islas británicas, con 4.528 km2 de superficie.

En dos días aprovechamos el tiempo al máximo ya que visitamos diversos lugares del parque así como otros espacios naturales de camino a él o en el regreso a Edimburgo. En cada uno de esos lugares, tuvimos la oportunidad de visitarlos de la mano de expertos en gestión y conservación de los recursos naturales, guardas forestales, biólogos, educadores ambientales, etc, que nos dieron amplia información sobre estos lugares y las especies de fauna que los habitaban. Vimos algunas de las especies más emblemáticas de la fauna escocesa, como la ardilla roja, el águila pescadora y el urugallo, así como numerosas especies de avifauna más comunes. También visitamos dos lugares donde había castores, especie reintroducida en Escocia tras su extinción hace años, y aunque no los vimos, si vimos rastros de su presencia.

Día 1: Edimburgo – Loch of Lowes – Atholl Estates – Insh Marshes – Aviemore

Salimos del campus universitario en dos minibuses muy temprano por la mañana del lunes 6 de mayo. Después de unas dos horas de carretera, llegamos al lugar de nuestra primera visita, Loch of Lowes, un humedal protegido cerca de Dunkeld en Perth y Kinross, gestionado por la organización Scottish Wildlife Trust. Este lugar también está declarado como Sitio de Especial Interés Científico (SSSI) y Área de Especial Conservación. La especie estrella allí desde hace años es el águila pescadora y tienen una webcam para poder verla en todo momento desde el centro de visitantes o en internet. Otras especies de fauna a destacar son las ardillas rojas y las nutrias, y desde hace poco, también hay castores.

Antes de nada quería comentar el tema de los castores en Escocia. El castor era una especie nativa del Reino Unido (cuidado, no confundir con la especie de castor de Norteamérica), que fueron cazadas hasta la extinción en el S. XVI. Los castores modifican su entorno mediante la creación de presas y estanques, lo cual puede mejorar la calidad del agua y proporcionar fuentes de alimento para otras especies. Por ello, se le considera una especie clave en los ecosistemas. The Scottish Wildlife Trust, en colaboración con la Royal Zoological Society of Scotland, reintrodujo los primeros castores en Escocia en mayo del 2009. Esta es la primera reintroducción de una especie de mamífero nativa en Reino Unido de la historia.

Los castores se introdujeron en Knapdale Forest, Mid-Argyll, pero se han ido expandiendo y han llegado al Loch of Lowes sin haberlo previsto. Ahora están contentos de tenerlos allí, y se han convertido en una de las atracciones turísticas (aunque verlos es muy difícil). Al día siguiente íbamos a visitar otro lugar donde también hay familias de castores viviendo, no muy lejos de donde los habían soltado en la reintroducción. Para más información sobre los castores haz click en este enlace: Scottish Beaver Trial

En Loch of Lowes nos dividieron en dos grupos, primero un grupo estaba en el centro de interpretación con una de las educadoras-biólogas hablando sobre el águila pescadora, mientras el otro grupo iba con otra a hacer un corto paseo en la reserva y al observatorio, para hablar de los castores y aspectos varios de la gestión de la reserva. Desde el centro de visitantes también se podían ver varias aves comiendo de los comederos.

Luego se cambiaban los grupos para hacer la actividad que no habían hecho antes. Resultó que allí conocimos una bióloga española que durante meses había sido voluntaria y ahora estaba contratada, y que además había hecho uno máster de Conservación y fauna en mi universidad (con algunos de mis profesores). Con ella estuve charlando un rato antes de marcharnos; me contó que se había movido bastante por el mundo entre voluntariados y trabajos de biología ambiental.

Seguimos nuestro camino hasta el siguiente lugar que íbamos a visitar: Blair Atholl Estate, ya en el límite con el Parque Nacional de Cairngorm. Estas son las tierras donde se encuentra el famoso Castillo de Blair, lugar donde vivían los duques y condes de Atholl. Este lugar se encuentra en las Highlands de Perthshire. El castillo no lo visitamos por dentro, aunque por lo que he leído puede ser interesante. Nosotros paseamos con dos guardas que trabajaban allí para conocer la finca.

Atholl Estates (el terreno alrededor del castillo) data del S. XIII y a lo largo de los años su gestión ha ido cambiando, contando hoy día con actividades turísticas, eventos, manejo forestal, ganadería, y deportes. A pesar de que se desarrollan diversas actividades económicas en este terreno, uno de sus principales objetivos es la preservación y mejora del entorno natural. Cuenta con 58.000 ha, por lo que es bastante grande, y sólo tuvimos tiempo de ver una mínima parte. Cerca del parking, vimos las famosas vacas peludas de las Highlands.

Luego bajamos a la zona cerca del castillo donde nos esperaban los guardas con su perro Border Collie, que por cierto era muy inquieto y sólo quería jugar con nosotros todo el rato.

Al poco de empezar la ruta, nos acercamos a una finca donde había ciervos. Se acercaron a nosotros, quizás porque esperaban recibir comida.

Luego vimos esta zona con caballos y ponies. Seguimos caminando y tuvimos una parada donde nos contaron sobre el uso ganadero y agrícola de estas tierras, algo que estaba beneficiando mucho a la conservación.

Después de esta visita, fuimos a Insh Marshes, una zona pantanosa de 10 km2 de planicie alluvial del río Spey entre Kingussie y Kincraig, zona de las Highlands del este. Se considera uno de los humedales más importantes de Europa debido a las inundaciones periódicas de la zona, que la convierten en una gran ciénaga. Está declarado Zona de especial protección para las aves y pertenece a la RSPB (la principal organización ornitológica de Reino Unido). Entre las aves que allí se pueden ver hay diversas anátidas, cisne cantor, águila pescadora y  somormujos y zampullines. Nosotros vimos también una garza real y un ostrero.

Ya estaba atardeciendo cuando volvimos al autobús, y nos seguimos adentrando en el parque nacional. Nos dirigimos a Aviemore, un pueblo muy turístico de la zona, y de ahí al albergue, que estaba en las afueras. Todavía nos esperaba una charla de un señor que trabajaba con ordenación del territorio en el parque nacional, y como ya no había más tiempo, tuvo que darnos la charla mientras cenábamos. Nos pareció de lo más extraño estar escuchando al pobre hombre mientras devorábamos nuestra cena con tanta hambre, y la verdad que yo no me enteré de casi nada. Al hombre no pareció importarle demasiado de todos modos.

Después de cenar, fuimos a dar un paseo a un lago cercano (Loch Alvie) y allí vimos anochecer. Nos fuimos a dormir temprano, ya que al día siguiente había que salir de allí a las 5 de la mañana.

Día 2: Aviemore – Loch Garten – Glenmore – Alyth (Tayside) – Edimburgo

No me costó nada levantarme a las 4:30 de la madrugada, estaba deseando ir a este maravilloso lugar donde nos iban a llevar: Loch Garten. Para mí es un lugar muy especial ya que ya había estado allí la vez anterior que viví en Escocia, hace más de diez años, haciendo un voluntariado durante dos semanas. Se trata de uno de los mejores lugares en Escocia por su fauna y su riqueza natural. Mis horas de trabajo pasaban dentro de un hide desde donde observaba cada uno de los movimientos de la familia de águila pescadora que allí vivía. Mis horas de ocio transcurrían recorriendo aquel entorno natural y sus alrededores, ya sea andando, en bici o en auto-stop. Si queréis leer sobre aquella experiencia, podéis visitar la segunda página de mi entrada Gran Bretaña 2001.

La razón por la que íbamos tan temprano a Loch Garten era para ver al famoso urogallo (“capercaillie”), una especie de gallo salvaje, que habitaba en la zona. Se trata de una de las especies estrella de Loch Garten, especie que está en peligro de extinción en Escocia y que es muy difícil de ver. Nosotros no albergábamos muchas esperanzas, pero no podíamos irnos de allí sin intentarlo. Todos los días, a las 5 de la mañana, en el centro de visitantes de Loch Garten se organiza el “capercaillie watch”. Voluntarios y trabajadores del centro de visitantes intentan avistar un urogallo mediante los telescopios y cámaras (hay varias situadas en la zona) para poder enseñárselo a los turistas.

Urogallo tallado en madera en Loch Garten

Tengo que decir que yo soy una de las pocas privilegiadas que ha podido ver a un urogallo a pocos metros de mí. Sucedió durante mi voluntariado en Loch Garten, una mañana muy temprano cuando iba al hide a hacer mi turno. Iba sola por el camino, y acababa de amanecer, así que el urogallo se estaba paseando tan tranquilo por allí. En medio del camino le vi, a pocos metros de mí. Vi claramente que era un macho, por su color negro azulado y la mancha roja de la ceja, no había duda. Recuerdo que cuando lo conté en el centro de visitantes más tarde, todos los que allí trabajaban estaban envidiosos, pues aquello era una suerte tremenda.

De camino en el minibús a Loch Garten no pude evitar sentirme emocionada. Cuando llegamos a la carretera que iba desde la cabaña donde por entonces me alojaba hasta el centro, recordé las muchas veces que la recorrí en bici. Hacía además un día espléndido, soleado y despejado, no podía ser mejor. Me sentí agradecida porque la vida me hubiera dado otra oportunidad de volver allí, a Loch Garten y el bosque que lo rodeaba (Abernethy Forest).

Esta reserva estaba gestionada por la RSPB, la misma organización ornitológica que gestiona Insh Marshes. Esta organización ofrece oportunidades de voluntariado en numerosas reservas que tiene repartidas por todo el país, y en la sección de voluntariado de la web podéis encontrar más información.

Cuando llegamos, caminamos hasta el centro de visitantes desde el parking. Yo no quería hablar con nadie en ese momento, sólo sentir completamente las sensaciones que me provocaba estar allí de nuevo. Y de repente, el centro de visitantes enfrente de nosotros, quién me iba a decir a mí que iba a volver a verlo, qué alegría.

Al entrar al centro, la magia terminó; una multitud de turistas ansiosos por ver al urogallo se concentraban allí dentro. Entonces me daba cuenta de las ventajas de ser voluntaria en un entorno natural, en comparación con ser turista. No tiene color, siendo voluntario siempre puedes acercarte más a la naturaleza y sin masificaciones, además de poder pasar más tiempo en el lugar, lo cual te permite experimentarlo más a fondo. Los dos trabajadores del centro se afanaban por localizar al escurridizo urogallo, mientras contestaban pacientemente a las inacabables preguntas de los turistas. Debo decir que aquellos eran turistas ornitológicos, una especie de turista muy común en el Reino Unido (no tanto en España), los cuales van a menudo bien provistos de telescopios, cámaras y guías, además de contar con bastantes conocimientos.

Me puse a mirar el centro, al que por cierto encontré bastante cambiado. Me pareció también más pequeño, o quizás era porque había mucha gente dentro. Me acerqué a las pantallas donde estaba el águila pescadora, otra de las especies estrellas de Loch Garten. Al igual que en Loch of Lowes, allí también se había puesto una cámara en el nido para que los turistas pudieran ver cada movimiento de la familia de águila pescadora. Supe que la hembra que anidaba allí cuando yo estuve de voluntaria ya no estaba allí; normal, ya habían pasado muchos años y lo más seguro es que estuviera muerta, pero no pude evitar entristecerme.

Águila pescadora. Foto tomada de Wikimedia Commons.

Águila pescadora. Foto tomada de Wikimedia Commons.

Mientras esperabas a ver si aparecía el urogallo, podéis entretenerte con otras aves más comunes que se acercaban a los comederos.

Después de un rato allí dentro, empecé a agobiarme con tanta gente. Lo que más me apetecía era caminar en mi querido bosque, y no quedarme ahí encerrada sólo por la remota posibilidad de ver un urogallo. Ya estaba a punto de irme, cuando de repente uno de los trabajadores del centro gritó que había encontrado al urogallo. Bueno, no era sólo uno, sino dos, y además machos. Posiblemente estaban exhibiéndose en su lek (lugar donde los machos compiten por el apareamiento con las hembras), ya que tenían las colas abiertas, caminando orgullosa y decididamente.

Urogallo. Foto tomada de Wikimedia Commons.

Enseguida se empezaron a formar colas enormes para mirar por los telescopios. Yo estaba impaciente por verlo aunque la primera vez que miré apenas se veía, pues estaba lejos y se tapaba mucho con los matorrales. Como estuvieron por allí mucho rato, tuve oportunidad de verlos en tres ocasiones más, pero sólo una de ellas más o menos en condiciones. De todos modos, nada que ver con la vez que lo vi a sólo pocos metros de mi en el camino. Recuerdo que me pareció enorme y hasta me dio miedo de que se le ocurriera atacarme (eso sí que habría sido algo rarísimo, je, je).

Cuando ya nos cansamos de ver al urogallo, salimos fuera para ver a otra especie estrella de Loch Garten, y de Escocia en general, la ardilla roja. Y allí estaba, en un comedero situado en un árbol enfrente del centro de visitantes. Esta especie es nativa y se encuentra amenazada, debido entre otras cosas, a la introducción de la ardilla gris de Nortemérica en Gran Bretaña, que ha proliferado enormemente desplazando a la nativa.

Otra especie estrella del lugar que también tuve la oportunidad de ver fue el herrerillo capuchino. Vamos, menuda suertaza tuvimos, yo creo que estos animalitos ya me tenían por amiga y por eso se me presentaron para que los viera; para mí fue todo un regalo.

El profesor nos dijo que ya era hora del volver al albergue para desayunar, ya que después teníamos una apretada agenda que seguir. También debo decir que todos estábamos hambrientos después de semejante madrugón (menos mal que yo piqué algo antes de salir).

Antes de subir al minibús, nos acercamos un rato al lago para hacer alguna fotillo, y adiós Loch Garten. Me pregunto si nos volveremos a ver en alguna ocasión, nunca se sabe, quizás haya otra. En el camino de vuelta al albergue, no perdía detalle del paisaje, daba igual que tuviera sueño y me entraran ganas de dormir.

El desayuno en el albergue fue nuestra merecida recompensa. Desayunamos en unas mesitas del jardín a pleno sol. Hacía un calorazo que yo ya no sabía si estaba en España o en Escocia, y yo que no tenía ropa de verano conmigo, sólo ropa de abrigo. La verdad que era de agradecer, después de todo el frío que había pasado durante el invierno, pero aquel cambio era demasiado radical.

Nuestra siguiente visita fue en Glenmore, un bosque protegido dentro del parque nacional. Allí estuvimos con dos señores de la “Forestry Commission” (departamento forestal) que nos explicaron cómo se gestionaba aquel bosque de forma sostenible para favorecer la conservación de las especies que allí habitan. Yo ya había estado aquí antes, una vez vine en bici desde Loch Garten cuando estaba haciendo mi voluntariado. Por aquel entonces no existía aún el Parque Nacional de Cairngorm.

Caminamos por un sendero en el bosque, e hicimos algunas paradas donde estos señores nos iban contando cosas.

Cuando llegamos al lago, yo ya estaba harta de tanta charla y empecé a desconectar.

Después del paseo en Glenmore, hicimos una corta visita en el centro de interpretación, tras la cual comimos a toda velocidad en el parking antes de continuar hasta nuestro siguiente destino.

Nuestro pobre profe no tuvo ni tiempo de comer y se metió más de dos horas de conducción que tuvo que aguantar estoicamente, mientras nosotros dormíamos plácidamente en nuestros asientos. Se me hizo muy largo este tramo, y cuando llegamos a la última parada de nuestro viaje, eran ya cerca de las 4 de la tarde.

Este lugar era una enorme finca en Alyth (Tayside), lugar donde vivía en una antigua y gran mansión el fundador de la organización Scottish Beaver Group, que se dedicaba a la protección de los castores. Se trataba de un señor mayor, que con enorme vara en la mano que utilizaba a modo de bastón, nos esperaba con entusiasmo. Y ese entusiasmo no cesó ni un solo instante durante la charla-visita que nos realizó en su finca, pero sí acabó con el nuestro como ahora os contaré.

Antes de empezar la visita, nos dejó entrar en su mansión para ir al baño. Madre mía, aquello era increíble, aquí pongo un par de fotos para que os hagáis una idea. Era como del S. XIX, la decoración acompañando, y desde luego era evidente que aquel señor tenía mucho pero que mucho dinero. Eso sí, me sorprendió la confianza con la que nos abrió las puertas de su casa.

Después de la visita al baño, empezó su charla acerca de cómo los castores habían llegado hasta su finca y cómo él se vio involucrado en su conservación. Nos llevó a varios lugares de la finca, algunos de los cuales no tenían fácil acceso, pues estaban encharcados o había que saltar arroyos. Más de uno acabó con los pies muy mojados; afortunadamente yo no.

En cada parada que hacíamos el hombre se explayaba dándonos información sobre los castores de su finca y desde luego que no omitía ni un detalle. Estaba claro que estaba feliz de tener tanta audiencia y aprovechó la ocasión para contar todo lo que sabía. Aquello estaba bien pero llegó un momento en que empezó a ser demasiado. Yo no sé como nuestro pobre profesor pudo aguantar aquello sin haber comido y después de la paliza que se dio a conducir, además de mantenerse interesado y sonriente con este señor en todo momento. Nos enseñó estos troncos que los castores habían roído y derribado, un rastro evidente de su presencia aquí. Eso sí, verlos era otro cantar, y no llegamos a ver ninguno.

Castor europeo. Foto tomada de Wikimedia Commons.

Castor europeo. Foto tomada de Wikimedia Commons.

Este señor continuó metiéndonos por más y más sitios, cada vez más inaccesibles, encharcados e intrincados, y nosotros que ya llevábamos tanto cansancio acumulado, no seguíamos su animada charla con tanto interés. Su entusiasmo no disminuía en ningún momento, pero nosotros ya estábamos más que hartos y con ganas de acabar. Al final el profesor con mucha amabilidad tuvo que cortarle si no queríamos acabar allí durmiendo, ya que el hombre no se le veía con intención de parar. Me hizo gracia como se lo dijo: “Es muy interesante todo lo que nos cuentas y de verdad que nos encantaría quedarnos aquí mucho más tiempo escuchando tus vastos conocimientos, pero tenemos un largo camino hasta Edimburgo y deberíamos emprender el regreso. Muchísimas gracias.” Sinceramente, creo que yo no habría podido hablarle con tanta sutileza, tan cansada y harta como estaba.

El señor emprendió el camino de regreso hasta el minibús con nosotros, pero bien despacito, no creáis que nos llevó corriendo, y además si podía aprovechar a contar algo más en el camino de vuelta, pues lo hacía. Yo entiendo que hay gente mayor que si sabe mucho de algún tema aproveche para explayarse cuando tiene audiencia, pero uff, todo tiene un límite. No os podéis imaginar qué felicidad fue entrar en el minibús para echarse una cabezadita de camino a Edimburgo. No fue así me temo, una chica que habla mucho no cerró la boca en todo el camino; desde luego que estaban poniendo a prueba mi paciencia.

Al llegar a Edimburgo, a eso de las 8 de la tarde, aún me quedaba más viaje, casi una hora entre esperar el autobús, el trayecto en él y la caminata a casa. De verdad que fueron dos días de lo más intensos, y aprovechados al máximo. Los viajes de estudio son así, desde luego que vacaciones no fueron para nada, pero en general puedo decir que lo disfruté mucho; necesitaba estar al aire libre después de tantos días de estudio delante del ordenador. Fue sin duda un agradable paréntesis, antes de adentrarnos en la parte más dura del máster que estaba por venir. Para terminar, os pongo un mapa de Escocia con los sitios visitados.

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9 pensamientos en “Parque Nacional de Cairngorms y su fauna

  1. Me en-can-ta Belén! Enhorabuena por un post tan completísimo. El castillo de Blair lleva en mi lista de “pendientes” mucho tiempo, a ver si en septiembre cuando vuelva me puedo acercar 😉

    Un abrazo

    • Muchas gracias Patricia! Me alegro de que te guste. Pues sí, ya tienes una larga lista de sitios que visitar en septiembre. Espero leer sobre estos sitios en tu blog. 🙂

      Un abrazo

      • Todavía no tengo la ruta definida (sobre todo porque tengo que desviarme varias veces a ver a amigas y a sus familias) pero por esa zona tengo que pasar sí o sí en mi ruta hacia el norte 😉 Así que algo caerá!

        Un abrazo

  2. A mi también me ha gustado, y seguro que nos será de muucha utilidad, porque de aquí 6 semanas vamos a Escocia por 1a vez. Si tenemos tiempo, intentaremos realizar alguna de las excursiones que has publicado, siempore que el clima lo permita. Saludos para ti Belén y también para la bloguera Patricia, a la que estoy muy agradecido por sus consejos sobre Escocia

    • Muchas gracias Dani! Me anima mucho tu comentario ya que ha sido mucho el trabajo que me ha llevado escribir tantos posts sobre Escocia, y me alegra que sirva de utilidad a gente que va a viajar allí. Tengo pendiente hacer un post con los enlaces a todos mis posts de Escocia, debo tener cerca de 15. Si vas leyendo mi blog para atrás podrás encontrar otros posts antiguos que te pueden servir para tu viaje.
      Patricia y yo somos unas apasionadas de Escocia, y eso es lo que intentamos transmitir en nuestros blogs. Gracias por agradecer nuestro trabajo.

      Saludos!

  3. Qué pasada! Le tengo muchas ganas a este país, pero para una escapada de al menos un par de semanas conociendo bien todos los sitios posibles, sin prisas pero sin pausa.
    Me lo apunto en la lista de imprescindibles para cuando vaya 😉
    Un saludo

    • Muchas gracias por tu comentario Víctor. Pues sí, te recomiendo que vayas al menos dos semanas para disfrutarlo tranquilamente. La primera vez que fui a Escocia fue más así, además de que también hice voluntariado en Loch Garten. Esta vez han sido las excursiones del máster y un viaje muy corto con unos amigos que vinieron a verme ya justo antes de volverme. La próxima que vaya quiero ir a disfrutar un tiempo largo viendo sitios que me faltan, sin agobios de estudios ni trabajo.
      Un saludo!

  4. Thank you Bèlen for explaining the trip in a clear and nice way and remind me what we experienced! =) Keep going with that! Just amazing! Saludos!!! =)

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