Pentland Hills en verano

Esta fue mi tercera visita a mis queridas Pentland Hills, montañas cercanas a Edimburgo, y esta vez pude verlas más verdes y floridas ya que estábamos en verano. Fui allí el día 15 de junio con unos amigos, y fue el primer lugar que visitamos durante nuestro viaje de tres días por Escocia, un viaje que contaré en detalle en la próxima entrada. Quería dedicar un post aparte a las Pentlands, ya que he escrito otros dos posts anteriormente dedicados a estas montañas (Pentland Hills y su pista de esquí artificial, y Segunda visita a Pentland Hills), así tengo tres posts en total.

Esta vez fuimos a una zona que tenía ganas de conocer y donde no había estado nunca, la zona de The Howe. Allí estaba la presa de Loganlea Reservoir y las cascadas del arroyo Logan Burn. Esa zona tenía ganas de conocerla porque era parte del área que había considerado en mi plan de gestión del turismo de las Pentlands, uno de mis trabajos del máster.

The Pentland Hills son una cadena de colinas en el suroeste de Edimburgo, a tan sólo media hora de la ciudad, con picos en torno a los 500 m. Este lugar fue nombrado Parque Regional en 1984 y ocupa un área de 90 km².  Tiene muchos usos recreativos: senderismo, bici de montaña, rutas a caballo, orientación, pesca, golf y la pista artificial de esquí de Hillend Ski Centre.

Para llegar a la zona de The Howe, nos bajamos en una de las zonas de parking que estaba en la carretera que va a Penicuik (aquella en la que caminamos durante más de una hora en nuestra primera visita a las Pentlands). Seguimos el camino llamado Old Kirk Road hasta The Howe, lo cual nos llevó poco más de una hora.

Aquí podéis ver unas graciosas ovejas de cara negra, típicas en Escocia.

Llegamos al punto más alto de la ruta desde donde se veía esta vista. El lago que veis es Loganlea Reservoir.

Entonces comenzamos el descenso.

Llegamos hasta este riachuelo, Logan Burn, y junto a él había un camino que llevaba a la cascada de The Howe. Por entonces llovía un poco, aunque no llegó a ser una lluvia fuerte. Como podéis ver en las fotos, estaba nublado, no tuvimos suerte con el sol.

Cuando llegamos a la cascada, nos encontramos con que era sólo un hilillo de agua, un poco decepcionante. La verdad que para ser la cascada más famosa del parque, no era gran cosa.

La cascada que vimos en nuestra primera visita a las Pentlands, en diciembre del año pasado, era bastante más grande. No se puede acceder a la cascada de The Howe ya que está vallada y hay un cartel que explica la razón. Al parecer las ovejas se acercaban allí a pastar y estaban acabando con unas comunidades de plantas raras que había allí, así que se tuvieron que tomar medidas para protegerlas. También los turistas que se acercaban dañaban a las plantas con el pisoteo.

Nos hicimos la foto de rigor frente a la cascada y emprendimos el regreso por el mismo camino por el que vinimos. Así terminaba mi tercera visita a las Pentlands, y última, de momento.

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