Viaje final en Escocia: Loch Lomond, Highlands y más

En el mes de junio, poco antes de dejar mi querida Escocia, hice un viaje de despedida con dos amigos españoles que vinieron a visitarme y con mis dos mejores amigas del máster. Sólo teníamos tres días para aquella escapada, así que tampoco podíamos subir muy al norte. Planifiqué un itinerario que me permitiera ver sitios nuevos y así no repetir en los que ya había estado. Mis amigos españoles no habían estado antes en Escocia y mi itinerario les pareció bien. No iban a ver Inverness y el famoso Lago Ness, pero sabían que tendrían que volver en otra ocasión para ver más, así que tampoco se quejaron. Yo ya había estado allí en mi vez anterior en Escocia, en el año 2001 (para leerlo haz click en la tercera página de Gran Bretaña 2001).

En tres días nos cundió mucho y visitamos sitios muy turísticos y conocidos como las Pentand Hills, Loch Lomond, Oban, la isla de Mull, Glencoe, St Andrews y Crail. En esta entrada voy a relatar el primer día del viaje, y para los otros dos días tendréis que tener un poco de paciencia porque las entradas correspondientes tardarán en llegar. No me enrrollo más y a continuación os cuento todo lo que vimos e hicimos ese día.

Primer día (15 de junio 2013): Pentland Hills, Loch Lomond y Oban

Salimos de Edimburgo a eso de las 11 de la mañana en nuestro coche de alquiler. A petición mía, hicimos la primera parada muy cerquita, en las montañas Pentand Hills, ya que no quería marcharme de Edimburgo sin conocerlas un poco más y despedirme de ellas. He escrito una entrada aparte sobre la excursión que hicimos allí y la podréis leer si pincháis en el enlace entre paréntesis (Pentland Hills en verano).

Tras la excusión es las Pentlands, buscamos un sitio para comer y no queríamos irnos muy lejos porque estábamos hambrientos. Sugerí ir a la zona de Flotterstone, donde estuve en mi primera excursión a las Pentlands. Allí había baños y merendero, por eso consideré que era la mejor opción.

Bueno, no he presentado a mis compañeros de viaje. Mis amigos españoles eran Amagoia y Jeffrey, compañeros de otros viajes míos como el de India y Marruecos. Mis amigas del máster eran Giorgia y Linda, italiana y francesa respectivamente, con las que he pasado muchas horas de estudio encerradas en la sala de ordenadores de la universidad. Tengo que decir que sin ellas no habría soportado el estrés y agobio de este máster, que ellas han sido una compañía y ánimo constante durante estos largos meses, y que ahora que escribo sobre ellas, las echo de menos. Pongo aquí esta foto de grupo, que nos hicimos en las Pentlands, y que también la puse en la entrada correspondiente.

Después de comer, continuamos nuestro camino en dirección a Loch Lomond. Jeffrey fue el encargado de conducir todo el día, mientras nosotras nos pudimos relajar. La verdad que era de agradecer que él se encargara de conducir la mayor parte del viaje, que fueron muchos kilómetros los que recorrimos al final. Sin embargo, tuvimos un pequeño accidente en el pueblo de Balloch, cerca de Loch Lomond. Nos acercamos mucho a una camioneta que estaba aparcada en doble fila y nos llevamos un raspón de regalo. Esto nos supuso tener que desembolsar 100 libras más a la compañía de alquiler de coches, ya que aunque llevábamos seguro a todo riesgo, en casos así siempre hacían pagar esa cantidad por las reparaciones que tuvieran que hacer. Una pena ya que el alquiler nos habría salido tirado de precio de no haber sido por esto.

En este pueblo preguntamos en la oficina de turismo por los sitios para visitar en Loch Lomond, y nos dieron amplia información con mapas y folletos. Había muchos sitios para visitar ya que Loch Lomond era muy grande, pero no teníamos mucho tiempo y sólo podríamos ver unos pocos.

Loch Lomond es el mayor lago en superficie de Gran Bretaña, con una longitud de 37 km y una anchura de 8 km (71 km² de superficie). Sin embargo, el lago Ness le supera en volumen, ya que tiene mayor profundidad. Este lago forma parte del Parque Nacional Loch Lomond and the Trossachs desde 2002. Es el segundo parque nacional de Escocia que visito, después del Parque Nacional de Cairgorms.

Primero estuvimos visitando Balloch Castle Country Park, ya que era lo más cercano al pueblo donde estábamos. Se trata de una zona recreativa con senderos, jardines y zonas de picnic con vistas al lago. Allí se encuentra el castillo de Balloch también, que fue construído por John Buchanan en el S. XIX.

Seguimos un sendero que nos llevó hasta el lago, y después nos adentramos en un precioso bosque por donde pasaba un riachuelo con pequeñas cascadas.

Después fuimos a la zona de Luss, que nos recomendaron por las bonitas imágenes que ofrecía del lago.

Para terminar paramos en la zona de Tarbet, más al norte.

Después de cenar cerca de Tarbet, paramos una vez más para hacer unas fotos del lago al atardecer.

Ya no nos detuvimos hasta llegar a Oban, lugar donde íbamos a pasar la noche. Teníamos que intentar llegar antes de las 11, ya que la recepción cerraba entonces. Íbamos con el tiempo muy justo pero al final llegamos pocos minutos antes de las 11. Oban es un famoso pueblo costero de las Highlands y la razón por la que fuimos allí era porque de ahí salía nuestro ferry a la isla de Mull al día siguiente. Yo ya había estado antes en Oban, en mi viaje anterior de Escocia del año 2001.

Nos alojábamos en el Jeremy Inglis Hostel, un lugar de lo más surrealista. Cuando entramos, seguimos las indicaciones hasta la recepción, y al llamar a la puerta nos abrió un grupo de personajes de lo más curioso. Aquello no era una recepción realmente, si no la vivienda donde vivían los dueños del hostel. Nos abrieron tres hombres con largas túnicas, dos de ellos muy mayores y con largas barbas blancas. También había una mujer con acento ruso con unas pintas un tanto extrañas. Pero para terminar de rematar, salieron tres perrillos que se movían nerviosos entre las piernas de sus dueños. Uno de los señores de barba blanca cogió a uno de los perros y lo levantó por los aires. El perro se puso tan rabioso a gruñir y ladrar, que Amagoia y yo salimos escopetadas de miedo. Los señores insistían en que no teníamos nada que temer, que los perros eran totalmente inofensivos.

La verdad que había estado en muchos albergues en mi vida y en ninguno me encontré una situación como aquella. Desde luego que el lugar era de lo más peculiar y extraño, y mis amigos y yo nos mirábamos cómo diciendo “¿dónde nos hemos metido?”. Nos enseñaron donde estaba nuestra habitación (íbamos a dormir todos juntos) y donde estaba la cocina. Me di cuenta de que los dueños eran muy amables y buenas personas, pero raros eran un rato. Bueno, esta es la anécdota del día de hoy, y os puedo asegurar que cada día del viaje tuvo sus anécdotas, pero tendréis que esperar un poco para conocer las demás.

Aquí dejo de momento el relato de este viaje, pero volveré para contar los días segundo y tercero. No os lo perdáis.

Continuará…

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