Decisiones en un viaje

Aunque me había prometido no escribir más en el blog hasta que acabara mi tesina, hoy necesitaba compartir mi experiencia. Lo sucedido en los últimos días me confirma que tomé la mejor decisión posible: no volver a casa por Navidad y seguir en Costa Rica más tiempo. No fue fácil tomar la decisión cuando tuve que hacerlo hace algo más de un mes. Tenía un billete de vuelta para el 5 de noviembre, fecha que sabía desde el principio que iba a cambiar, aunque no sabía para cuando. Y entonces llegó el dilema, ¿debería cumplir con mis obligaciones familiares y volver en Navidad, o debería quedarme más tiempo experimentando este país y otros de Centroamérica?

Tuve días de bajón en que echaba de menos Madrid, mi familia, mis amigos, y otras cosas que dejé en mi país natal, y muy tentada estuve de cambiar mi billete de avión para el 20 de diciembre. Pero luego había días en qué tenía sed de más aventuras y experiencias, y es que con mi tesina he estado bastante limitada por falta de tiempo. Si volvía en Navidades, me macharía de Costa Rica dejando mucho por conocer, tanto lugares como gente; la verdad que habría sido una pena. La otra voz mía, la que le gusta estar tranquila en casita y en el entorno conocido, me decía, “ya es suficiente, has tenido varios meses en Costa Rica, mucho más de lo que tienen la mayoría de los turistas.”

Afortunadamente decidí escuchar la voz que pedía más aventuras y experiencias, y ahora tengo mi vuelta para el 24 de abril. Y quién sabe si aún lo aplace más, puedo utilizar mi billete hasta el 2 de julio. Hoy he estado echando curriculums en Monteverde, este paraíso en el que ahora vivo. Se acerca la temporada alta y hay posibilidades, más de lo que imaginaba. Además tengo nuevos amigos ticos, lo cual me alegra enormemente porque es de los mejores regalos que puedo llevarme de un viaje. Caminando por la carretera de Monteverde a Santa Elena, bajo un cielo azul y un sol radiante, rodeada de un bosque exuberante, no paraba de repetirme que había tomado la mejor decisión.

Así es, cuántas veces cuando viajamos por tiempo largo se nos presentan decisiones que tomar, que si ir a este sitio o al otro, que si quedarme más tiempo o menos, que si hacer voluntariado aquí o allá. Me gustaría poder ver por adelantado qué pasaría si tomo un camino o el otro, pero no puedo saberlo, simplemente debo guiarme por mi intuición y decidir uno. Cuando tomo la decisión, no puedo evitar preguntarme que me estoy perdiendo al haber rechazado la otra opción, pero finalmente prefiero pensar en lo que estoy ganando con la que tomé. Más adelante siempre pasa algo que me demuestra si tomé la decisión correcta o no. En este caso, hoy lo he tenido claro, acerté con mi decisión de quedarme más tiempo, y estoy contenta por haber hecho caso a mi parte más intrépida y aventurera. Veremos a ver qué más decisiones me depara mi estancia en Costa Rica, por ahora quiero disfrutar de los regalos que me ha traído esta acertada decisión.