Dinamarca: Copenhague (28/05/2002)

El viaje para llegar aquí fue largo a pesar de que la distancia no fuera tanta. Había conseguido dos vuelos muy baratos con Ryanair, uno de Glasgow a Londres y otro de Londres a Mälmo (Suecia). La verdad que yo no tenía idea de ir a Copenhague, surgió sobre la marcha.

Salí de Edimburgo el día 27 de mayo por la tarde en un tren que me llevó al aeropuerto de Prestwick (Glasgow). Allí cogí el vuelo a Londres, en concreto al aeropuerto de Stanted, donde pasé una larga noche. Al día siguiente por la mañana cogí el vuelo a Mälmo donde llegué a las 10 de la mañana, y me enteré que desde el aeropuerto salía un autobús a Copenhague, así que decidí cambiar mis planes e irme para allá.

En 50 minutos me planté en la capital danesa, donde no tenía ningún alojamiento reservado ni nada planificado; viva la improvisación. Pregunté a una chica del autobús donde estaba la oficina de turismo y para allá me fui. Me mosqueaba que en ningún sitio estuviera escrito el nombre de Copenhagen (como se dice en inglés) y más tarde descubrí que es danés se decía København. Ya me podía ir acostumbrando a ver todo escrito en estas lenguas escandinavas tan extrañas para mí. En la oficina de turismo me indicaron un albergue juvenil que estaba en pleno centro, no lejos de allí. Tuve que sacar dinero en un cajero porque no tenía coronas danesas. El albergue me costaba 150 coronas una noche, que entonces eran como 18€.

De camino al albergue me encontré con una chica que me preguntó si iba allí y le dije que sí. Resulta que nos habían puesto en la misma habitación y en la misma litera, qué casualidad. Era de Finlandia y se llamaba Saija. Me ofreció ir a comer con ella y ver la ciudad juntas, y yo me alegré de haber encontrado compañía tan rápido. Saija vivía en la ciudad de Oulu y estaba haciendo un interrail durante un mes ella sola.

Compramos unos bocadillos en un supermercado y nos fuimos a comer a un parque, quizás era el Fælledparken, pero no lo apunté en su momento. Luego hicimos un recorrido turístico por la ciudad con la ayuda del mapa. Saija me guiaba, yo estaba demasiado cansada (hay que tener en cuenta que pasé la noche en el aeropuerto sin apenas dormir). Llegamos a una zona de la ciudad que se supone que era medieval, aunque a nosotras no nos lo pareció mucho. De ahí fuimos a la calle de tiendas de la ciudad donde aprovechamos para reponer fuerzas en una heladería. A continuación fuimos a unos jardines preciosos rodeados de edificios antiguos y un castillo: King’s Gardens en Rosenborg Castle. De ahí fuimos a ver The Little Mermaid (La Sirenita), famosa escultura de la ciudad y quizás su mayor atracción turística. Aprovechamos para dar un paseo en el puerto donde estaba situada la estatua. Luego fuimos caminando al puerto nuevo que era un sitio con muchos bares y ambiente nocturno.


Ya de vuelta en el albergue, fuimos a prepararnos la cena en la cocina. Conocimos a unos australianos que habían estado viajando tres meses por Europa y ya estaban al final de su viaje. Luego en la habitación nos encontramos con unas suecas y aproveché para preguntarles sobre los sitios que tenía pensado visitar en su país. Así terminaba mi estancia en Copenhague, corta pero bien aprovechada.

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