Segunda visita a Pentland Hills, esta vez nevadas

Si recordáis (los que sigáis mi blog) ya escribí un post sobre estas maravillosas montañas cerca de Edimburgo: Pentland Hills. Allí estuve en Navidades con dos amigas del máster, visitando la pista artificial de esquí más grande de Europa (Hillend), y haciendo una ruta en los alrededores del centro de visitantes de Flotterstone (una de las zonas más turísticas del parque). Yo sabía que tenía pendiente volver para ver más, y la oportunidad salió sin esperarla en Semana Santa. Algunos compañeros del máster propusieron una excursión para el sábado y yo no me lo pensé dos veces. Eso sí, esta vez nos encontramos a las Pentlands nevadas, ya que durante el mes de marzo había nevado mucho.

The Pentland Hills son una cadena de colinas en el suroeste de Edimburgo, a tan solo media hora de la ciudad, con picos en torno a los 500 m. Este lugar fue nombrado Parque Regional en 1984 y ocupa un área de 90 km². Tiene muchos usos recreativos: senderismo, bici de montaña, rutas a caballo, orientación, pesca, golf y esquí. Esta vez fuimos a conocer la zona que está cerca de Balerno, más al norte que donde estuvimos anteriormente. Esta zona también es quizás la más turística de todas las del parque, más aún que Flotterstone. Cabe destacar Harlaw Reservoir y Red Moss como principales atracciones.

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Dean Village, un pueblo dentro de Edimburgo

Este es un lugar que muchos turistas que vienen para pocos días a Edimburgo no suelen visitar. De hecho, yo no sabía de su existencia la primera vez que viví en Edimburgo, y no fue hasta hace unos meses que de forma casual alguien me habló de él. Me pareció tan interesante lo que me contaron, que pensé que tenía que ir a conocer este lugar en cuanto tuviera oportunidad. Además que no era nada difcíl llegar a él, tan sólo unos minutos andando desde Princes Street. El día de Navidad me acerqué a verlo con una couchsurfer a la que había llevado todo el día de turismo por la ciudad, pero cuando llegamos ya estaba oscureciendo y la batería de mi cámara había terminado.

Sabía que tenía pendiente una segunda visita, y no fue hasta el día 3 de marzo, aprovechando que tenía unos amigos americanos visitando la ciudad, que volví de nuevo. Pensé que a mis amigos les gustaría ver este pintoresco lugar, que poco se recomienda en las guías y de los que ellos no había oído o leído nada. Sin duda fue un acierto llevarles allí, les encantó y me agradecieron la visita. Esta vez llevaba la batería de mi cámara bien recargada para poder hacer muchas fotos. A continuación os ofrezco una selección de ellas, junto con información interesante sobre este lugar.

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National Museum of Scotland

El Museo Nacional de Escocia (National Museum of Scotland) es el principal museo del país, y se encuentra situado en su capital, Edimburgo. Fue inaugurado en 1998, y alberga más de 10.000 objetos distribuidos en siete plantas, a través de los cuales se muestra la historia de Escocia, desde sus orígenes geológicos hasta nuestros días. También hay secciones dedicadas a historia natural, ciencia y culturas del mundo. El museo es muy amplio y para visitarlo en detalle pueden hacer falta varios días. Cada día hay visitas guiadas gratuitas en el museo que muestran una parte del mismo, con distintas temáticas.

Sin lugar a dudas, este museo es una de las visitas obligadas en Edimburgo y muy recomendable, pero hay muchos otros sitios que nos os podéis perder. Edimburgo es la ciudad donde resido actualmente y ya le he dedicado varios posts. Como ya he dicho en numerosas ocasiones, es una de mis ciudades favoritas de Europa y por la que tengo un cariño especial (es la segunda vez que resido aquí). Por eso me vine aquí a vivir otra vez, para experimentarla y disfrutarla más.

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La legendaria y misteriosa Capilla de Rosslyn

A tan sólo 20 km de Edimburgo, se encuentra un lugar lleno de misterio, leyendas y misticismo: la Capilla de Rosslyn o Roslin. Está situada en el pueblo de Roslin y muy cerca se encuentran las Pentland Hills de las que ya hablé en otra entrada. Guarda en su interior importantes secretos de los templarios y también está vinculada a los masones. Hay personas que sostienen que las esculturas de la capilla son base para un portal hacia otra dimensión e incluso algunos aseguran haber visto ovnis en los alrededores del pueblo. Antes no era tan conocida, pero desde que apareció en la novela y película El Código Da Vinci, su fama se ha visto incrementada.

Yo fui por primera vez a finales del 2001, en mi primera estancia en Escocia, y por entonces no tenía conocimiento de su existencia. Fue un amigo muy metido en temas de esoterismo el que me habló del lugar y me llevó con él a verla. Recuerdo que pasamos horas observando cada símbolo esculpido en piedra, lugar mágico y misterioso donde los haya. Con motivo de la visita de unas amigas a finales de septiembre del 2012, volví a este lugar que tanto me fascinó en su día. Me di cuenta de que la cosa había cambiado y un poco de encanto había perdido. Ahora había un museo y un centro de visitantes, todo estaba mucho más preparado para el turista. Esta vez pagué una entrada, la otra vez no recuerdo haber pagado, pero puede ser que lo haya olvidado. En cualquier caso, me siguió pareciendo un lugar fascinante que a continuación os quiero descubrir.

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Mis segundas Navidades en Edimburgo

Como sabéis los que seguís mi blog, ya viví en Edimburgo hace unos diez años, y por aquel entonces ya pude experimentar las Navidades aquí (Gran Bretaña 2001). Justo el día 21 de diciembre de aquel año, dejé el trabajo que tenía para así aprovechar al máximo mis dos últimas semanas en esta fantástica ciudad que tanto amo, antes de regresar a España. Por cierto, no sabéis cuanto lamenté después haber dejado el trabajo y haberme marchado, porque en realidad mi corazón quería seguir allí, y siempre tenía esa espinita clavada de regresar a Edimburgo para vivirlo más. Por fin en el 2012 ese sueño se cumplió y regresé de nuevo para vivir una temporada más larga que la anterior.

Esta vez no he tenido ocasión de disfrutar de todos los eventos navideños como aquel año ya que el máster que estoy estudiando me tiene muy absorbida y apenas me deja tiempo para nada más. Aún así pude escaparme un día a hacer fotos de los mercadillos y diversas atracciones de feria que ponen todos los años en el centro. También el día 25 celebré la Navidad recorriendo las calles de esta maravillosa ciudad en un día de pleno sol que fue sin duda el mejor regalo que recibí. Por último me acerqué a ver la procesión de las antorchas el día 30 con los fuegos artificiales al final (un pequeño adelanto de lo que vendría el día después). No pude disfrutar de la famosa fiesta y espectaculares fuegos artificiales de Hogmanay porque tuve que trabajar esa noche (o mejor dicho anoche) pero ya tuve ocasión de vivirlo en el 2001. Para que vamos a engañarnos, lo pasé bastante mejor entonces, pero tampoco me quejo este año. Volver a experimentar unas Navidades en esta maravillosa ciudad ya me parece un privilegio.

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