Nicaragua 2014: San Juan del Sur

A finales de enero del 2014 tuve que salir de Costa Rica para renovar mi visado de turismo, algo que hay que hacer cada tres meses. Decidí volver a Nicaragua, como hice la vez anterior, ya que era el país que tenía más cerca y sólo quería pasar cuatro días allí. Esta vez fui a San Juan del Sur, el destino de sol y playa más famoso de Nicaragua. No fui allí por esa razón, de hecho ese tipo de turismo no me atrae para nada. La razón por la que fui, aparte de por la cercanía a la frontera de Costa Rica, fue para conocer una ONG que trabaja con comunidades locales que se encuentran en las inmediaciones de San Juan del Sur. Sus proyectos me parecieron muy interesantes y por ello quería conocerlos de cerca, ya que pensé en la posibilidad de organizar viajes solidarios con ellos.

Para llegar hasta allí cogí un bus desde la población El Tanque, cerca de La Fortuna de San Carlos, hasta Peñas Blancas, la frontera. Una vez allí, hice todos los trámites habituales de cruzar la frontera, caminando el kilómetro que separaba ambos países, parando en los lugares indicados para sellar y pagar impuestos. La vez anterior fui con Ticabus y ellos se encargan de facilitarte los trámites, pero el proceso es más largo pues hay que esperar a todos los pasajeros, además de que este autobús es más caro. Esta vez decidí ir en transporte público y cruzar la frontera a pie, pues no sólo me ahorraba dinero sino también tiempo. No fue tan complicado como temía y cuando quise darme cuenta ya estaba pisando suelo nicaragüense. Enseguida encontré un bus hasta Rivas que me iba a llevar hasta el cruce de La Virgen, lugar donde tenía que bajarme para coger el bus hasta San Juan del Sur.

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La comunidad de Carbón Dos y el Parque Nacional de Cahuita

Regresamos a la pequeña población de Bambú tras recorrer el río Yorkín, dejando atrás la comunidad Bribri en la que habíamos participado en diversas actividades de turismo rural comunitario. En Bambú nos esperaba el mismo conductor que nos había traído hasta allí dos días antes para coger el bote. Sinceramente sentía como si hubiera pasado más tiempo. Con nosotros venía el hijo mayor de Prisca, aunque él se bajaría en un pueblo a mitad de camino. Poco después de que él se bajara del minibús, paramos en un supermercado para comprar algo de comida ya que la cena de esa noche no estaba incluida en el paquete. No tardamos mucho en llegar a nuestro nuevo destino: Casa Calateas, una posada rural con mucho encanto en pleno bosque, cerca de la comunidad Carbón Dos.

Allí nos esperaba Luis, el dueño de Casa Calateas, una persona que desde el primer momento nos inspiró confianza y con el que en poco tiempo hicimos una buena amistad. Su gran sentido del humor y sus casi constantes bromas, nos hicieron reír mucho durante nuestra estancia y sentirnos tan cómodos con él como si fuera un amigo de toda la vida. Allí había una mesa de ping-pong que se convirtió en el vicio de mis amigos durante aquellos dos días, y Luis tampoco se quedaba corto. Todo empezó porque queríamos salir a hacer una caminata nocturna pero se puso a llover bastante fuerte. Mientras esperábamos a que parara, nos pusimos a jugar al ping-pong, y aquello fue ya nuestra perdición (bueno, la mía no tanto, pero sí la de mis amigos que ya no podían desengancharse). Yo aquella primera noche estaba más interesada en explorar aquel precioso hotel rural rodeado de bosque.

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Mi vida en Tortuguero o las peripecias de una madrileña trotamundos en el Caribe

Llevo más de dos semanas queriendo escribir este post, y finalmente lo escribo en mi última noche en Tortuguero, pues mañana me marcho para emprender un nuevo rumbo. Quizás sea mejor así, pues podré relatar la experiencia completa hasta el final, un mes y medio viviendo en Tortuguero, en el Caribe de Costa Rica. Este tiempo ha dado para muchas historias y anécdotas que trataré de resumir a continuación. También, gracias a mi proyecto de ecoturismo, he conocido y hablado con gran variedad de personas, tanto turistas como gente local (especialmente guías del tour de tortugas), y he tenido fascinantes encuentros con la fauna del parque (aunque eso lo contaré en el siguiente post). Como colofón de mi estancia en Tortuguero, he tenido la oportunidad de vivir con una familia local durante mis últimas dos semanas.

Es curioso que justo antes de venir a Costa Rica, pasara una semana en Cornualles (Inglaterra), tierra de piratas, para venir después al Caribe, donde llegaron ellos en sus barcos veleros. Confieso que no lo hice a propósito, me di cuenta de la coincidencia al llegar aquí. De hecho, hasta que no llegué a Cornualles no supe que era tierra de piratas, o quizás no lo recordaba. Ha sido un cambio radical salir de la fría y lluviosa Inglaterra para venir al cálido y húmedo Caribe; eso sí, yo no llegué en barco velero, sino en avión.

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Llegada a Tortuguero… Empieza la Pura Vida!

Hace ya cuatro días que llegué a Tortuguero, y sí, empieza por fin la Pura Vida, pero también la pura investigación. Recordemos que no vengo aquí de vacaciones como los muy afortunados turistas, que yo vengo a trabajar en mi proyecto de investigación y sin que me paguen un duro, y solita, así que no es tanto relax para mi. Recordemos también que yo soy afortunada por poder pasar aquí casi mes y medio mientras que la mayoría de los turistas vienen para sólo dos o tres días. Todo en esta vida tiene sus ventajas y sus desventajas. Y como leí en un blog recientemente, la ventaja de no tener casa es que tienes la libertad de vivir donde quieras y marcharte cuando quieras, y ahora yo voy a vivir una temporada en este paraíso llamado Tortuguero para después marcharme a otro paraíso llamado Monteverde.

Pero volvamos a Tortuguero, no nos adelantemos. A continuación haré un pequeño resumen de cómo fueron mis primeros días aquí, pero escribiré sobre Tortuguero, sus tortugas y otros de sus tesoros naturales en sucesivos posts. Para los que todavía no lo sepan, me vine a Tortuguero a hacer la tesina del máster de Ecoturismo que he estado estudiando en Escocia. El proyecto de mi tesina es sobre turistas y tortugas, y para ello tengo que hacer alrededor de 200 cuestionarios a turistas. Pero claro, no es tan fácil como llegar y lanzarse a hacer cuestionarios a tutiplén, antes hay que darse a conocer en el pueblo, hacer contactos, hablar con las partes interesadas, probar si los cuestionarios funcionan,… En fin, no son pocos los retos que me esperaban en mis primeros días en Tortuguero.

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Día 5: Estancia en Monnickendam y vuelta a España (18 de septiembre)

En esta última entrada de mi viaje a Ámsterdam y alrededores de septiembre del año pasado, voy a hablar de un pueblecito de las afueras de Ámsterdam donde nos quedamos a pasar la última noche: Monnickendam. Como llegamos allí casi de noche, lo visitamos principalmente al día siguiente por la mañana, antes de regresar a Ámsterdam para coger el tren al aeropuerto. Es un pueblo muy bonito y tranquilo, que nos sirvió para desconectar del bullicio de Ámsterdam, y de paso conocer algo diferente de Holanda.

Esta visita no fue planificada, simplemente surgió porque encontramos un couchsurfer que nos ofrecía alojamiento en su casa para aquella noche en la que no teníamos sitio donde quedarnos en Ámsterdam. Lo que al principio pareció ser un incordio, luego nos pareció una suerte, ya que el pueblo merecía mucho la pena de visitar.

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